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Miguel Lozano: “La primera vez que practiqué apnea como deporte, para mí fue algo más terapéutico que deportivo”

Hablamos con Miguel Lozano, apneísta profesional con más récords nacionales y segundo mayor profundista del mundo en Inmersión Libre. Foto de portada: Michael Kaziales

Especializado en las modalidades de profundidad, Miguel Lozano se sumergió hasta los -122 metros de profundidad en Inmersión Libre durante el campeonato Caribbean Cup en Roatán, un logro que en la actualidad lo sitúa como la segunda persona más profunda del mundo en esta disciplina. En esta entrevista, trataremos de conocer más a fondo cómo fueron sus inicios, cómo se prepara para sus competiciones y mucho más.

¡Descubre todos los secretos que nos ha contado!

¿A qué edad te iniciaste en la apnea?

Empecé en la apnea en 2005, a los 26 años, yo venía del mundo de la pesca submarina, que he practicado desde pequeño en la costa de Montgat, en el Maresme, y cuando empecé en la apnea como deporte me fue bastante fácil adaptarme por la relación entre ambos deportes.

¿Por qué elegiste practicar apnea?

La primera vez que practiqué apnea como deporte, para mí fue algo más terapéutico que deportivo. El aprendizaje sobre la respiración, la relajación, elasticidad, flotabilidades… es lo que realmente me enganchó, porque cuando empecé no tenía ninguna expectativa ni buscaba resultados ni tiempos, simplemente el placer de estar en el agua de una forma diferente a la que había estado hasta ese momento. Es lo que me ha aportado siempre y me sigue aportando. Con los años se ha convertido en una profesión y a nivel competitivo busco mejor rendimiento para poder ir más profundo y aguantar más tiempo, pero lo que me motiva es la parte más mental, de relajación y la conexión con la naturaleza y el medio marino. Esa pasión por el mar es lo que más me mueve.

Esa pasión por el mar es lo que más me mueve.

¿Cuál es tu próximo objetivo?

Con este año que hemos tenido, está todo difuminado y con incertidumbre. Se ha cancelado todo y el 2021 sigue siendo incierto. Pero esperamos poder volver a los entrenamientos cuanto antes y prepararnos para el próximo mundial, sea cuando sea.

¿Una frase que le dirías a alguien que quiere sumergirse en el mundo de la apnea?

Que no tenga expectativas. Que piense que es un mamífero y necesitamos adaptarnos a este nuevo miedo y que tenga curiosidad por conocerse, “jugar” con su cuerpo y disfrutar de esta parte introspectiva de la apnea. Y verá que tiene beneficios deportivos, pero sobre todo terapéuticos.

Miguel-Lozano
Descenso en peso constante en la Caribbean Cup en Roatán, Honduras. FOTO: Alex St Jean

¿Quién es tu referente?

Umberto Pelizzari. Es el precursor de la apnea moderna, y junto a Enzo Maiorca y Jacques Mayol fueron los que dieron a conocer la apnea a nivel deportivo. Para mí, Umberto es el apneísta que ha acercado más la apnea a la gente, que ha hecho más divulgación y contenido al respecto, creando una escuela, escribiendo libros… Es amigo y referente.

¿Cómo descubriste la apnea? ¿Qué disciplina es tu especialidad?

Desde pequeño siempre me ha gustado ir sin aletas, y creo que es algo que se me da relativamente bien. Empecé entrenando mucho en monoaleta y bialeta buscando tiempos más largos y compensación más profunda y empecé a buscar la forma de llegar a más profundidad. Eso me lo dio la disciplina de la inmersión libre, y es donde he podido llegar a nivel mundial. Y la disciplina sin aletas, sin tirar del cabo, creo que tengo bastante potencial por mi altura. He bajado a grandes profundidades en otras disciplinas, y mentalmente no me supone una carga emocional tan fuerte bajar a -90m o a -100m sin aletas, porque he bajado a -125m en otras disciplinas.

Mentalmente me siento fuerte cuando debo bajar sin aletas. Son disciplinas que también me van bien por mi fisiología, mi forma de bucear y me encajan bastante estas disciplinas. Cada vez se está profesionalizando más la apnea y no es fácil ser de los mejores del mundo en todas, y cada vez hay más récords del mundo en diferentes tipos de disciplina, pero los últimos años me ha ayudado entrenar varias disciplinas para poder mejorar mis profundidades en la disciplina de sin aletas.

¿En qué momento decides que se termina la apnea?

Son muchas sensaciones que recibes cuando bajas. Después de repetir los entrenamientos una y otra vez, adquieres conocimientos sobre nuestra forma de respirar, cómo nos sentimos, de cuándo deberíamos dar la vuelta… Y, por ejemplo, tras muchos años de entrenamiento te das cuenta que muchas de las veces en las que te das la vuelta es por una excusa que te das. Con los años aprendes a no excusarte y a no darte la vuelta.

Cuando estás a mucho nivel, ocurre lo contrario. Debes aprender a saber cuándo darte la vuelta y evitar un riesgo innecesario y el buceo vaya como debe. Eso lo da el conocimiento de tu propia apnea y lo complementamos con alarmas y tiempos que nos indican, según la profundidad, el tiempo y las sensaciones que tenemos, si deberíamos seguir bajando a la profundidad anunciada o habría que darse la vuelta.

¿Qué factor definirías como el más relevante en tu disciplina?

Es difícil determinar un factor como el más relevante. A menudo, la gente dice que la apnea es muy mental, pero no hay entrenamiento mental si no hay entrenamiento físico. No vas a prepararte mentalmente para bajar 125 metros y ya, debes haber entrenado las bajadas también cientos de veces. Para mí, lo más importante para conseguir profundidad es la flexibilidad, que sería la adaptación y climatación a la profundidad; la técnica de compensación, básica para poder bajar a grandes profundidades y el tiempo de apnea, que debe ser largo. A más profundo, apneas más largas. No hay otra posibilidad.

La gente dice que la apnea es muy mental, pero no hay entrenamiento mental si no hay entrenamiento físico

Apnea competitiva. ¿Por qué?

Buceos en los arrecifes de coral de Dahab. FOTO: Nacho Peláez

Surgió de forma bastante natural. Yo fui a vivir a Egipto, que es donde había apnea profunda, y consideré que si quería ser apneísta debía aprender con los mejores apneistas. Fui a vivir allí, sin una limitación de tiempo concreta sino más bien por placer. Estuve viviendo allí y cada vez conseguía marcas más profundas y por curiosidad, y también porque el entorno te lo pide, empiezas a competir, a conocer el entorno, donde hay retroalimentación entre todos los participantes y competidores y así aprendes más. No soy un animal competitivo, si no consigo el récord no me quedo frustrado. Sé que he dado lo que he podido en ese momento y, generalmente, estoy contento a pesar de no conseguir un récord.

La competición te ayuda a entenderte y conocerte todavía un poco mejor. Entrenar es sencillo, porque no hay presión, no hay tensión, no hay jueces… pero cuando tú te marcas en un entrenamiento un buceo complejo y luego lo tienes que aplicar en una competición o en busca de un récord del mundo, donde hay unos jueces, y es algo que no se ha hecho nunca en la historia por lo que hay mucha más presión y conscientemente crees que hay más riesgo, y la presión ambiental, y la situación del mar ese día, y todas las condiciones variadas que se pueden dar te ponen al límite y te muestran realmente de qué estás hecho.

La competición te ayuda a entenderte y conocerte todavía un poco mejor

¿Cuál es la competición con más prestigio de tu especialidad?

Hoy en día, la competición más reconocida a nivel mundial de profundidad es el Vertical Blue, de Bahamas, que se celebra en el conocido como Dean’s Blue Hole, y es una competición invitacional. Son unos 40 apneístas y las 20 primeras plazas están reservadas sólo para los mejores profundistas de ese año. Es un lugar con muy buenas condiciones del mar, sin corrientes, con agua caliente y buen tiempo, por lo que es un lugar propicio para conseguir el mejor rendimiento y es donde se suelen lograr las mejores marcas.

A parte del Vertical Blue, también tenemos los mundiales, donde no se suelen dar las mejores marcas porque el objetivo es quedar campeón del mundo. Ser campeón del mundo no implica ser el más profundo del mundo, sino ser el más profundo en ese campeonato.

¿Y la apnea que recuerdas con más cariño?

Aunque parezca un tópico, la vez que conseguí bajar más profundo. He intentado tres veces obtener el récord del mundo en profundidad, y en las tres acabé perdiendo el conocimiento. Pero la ocasión en la que llegué a los -122m la recuerdo con mucho cariño porque había mucha gente, estaban mis padres, mis amigos, estaba William Trubridge intentando lograr una profundidad similar y le pasé por delante… aquella ocasión fue muy potente y guardo un buen recuerdo. Además, coincidió que dos meses antes ya había intentado el récord y había perdido el conocimiento; William como comentaba también buscaba lograr el récord, y por lo tanto había además una presión muy grande.

En referencia a seguridad. ¿Lo ves como un deporte seguro o hay cosas que personalmente cambiarías?

Es un deporte muy seguro, sobre todo en la parte más recreacional, entre los 0 y 40 metros. Cuando ya hablamos de mucha profundidad, existen unos protocolos marcados que son bastante seguros (también por el elevado conocimiento del apneísta y a este nivel solemos ser muy cautos), y cada vez se va mejorando más en este aspecto, como contrapesos que suben al apneista en caso de necesidad, o un equipo de buzos de seguridad bajo el agua. Sí que es verdad que, por ejemplo, el sistema de contrapesos que nos engancha al cabo guía y nos sube, es un sistema poco tecnológico, y según qué graves accidentes sufras a mucha profundidad, la subida rápida con el contrapeso pues puede tener más riesgo.

Eso es en los casos de los intentos más profundos del mundo, y nunca hay que olvidar que el “riesgo 0” es imposible. En resumen, hay bastante seguridad, pero se puede mejorar con el tiempo, e ir adaptándolo tecnológicamente. Aunque al ser un deporte minoritario, hay pocas ayudas y poca inversión de grandes empresas en esta dirección.

¿Cuál es el error más frecuente en personas que empiezan?

Buceos en los arrecifes de coral de Dahab. FOTO: Nacho Peláez

Lo que más les suele dificultar es la compensación. Viene mucha gente del mundo del buceo, y ellos creen que la compensación es la misma, a pesar de que en el mundo del buceo no hay mucha didáctica al respecto. Cuando llegan a la apnea, se creen que van a compensar bien porque buceando no tienen problemas.

¿Qué pasa? Que en la apnea vamos boca abajo, velozmente y sin aire. Cuando están boca abajo y no utilizan la técnica correcta de compensación que utilizamos en apnea, les frustra porque deben aprender a compensar correctamente. Esto supone un gran trabajo personal, porque, aunque les enseñes la técnica y la mecánica, ellos deben cambiar el chip al respecto.

¿En qué se basan tus entrenamientos?

Depende de la época del año. Si estamos entrenando a año vista para un campeonato o récord del mundo, pues lo dividimos en ciclos: El ciclo inicial, el primer mes, es más aeróbico para conseguir más resistencia; luego le vamos quitando parte aeróbica y añadimos más entrenamiento anaeróbico, más series; combinamos con sesiones de fuerza y gimnasio para tener más potencia y mucho trabajo de estiramiento y flexibilidad. Luego le metemos piscina para hacer tolerancia a la hipercapnia, el exceso de CO2, y la hipoxia con apneas largas, y poco a poco vamos yendo al mar, pero no de forma tan continuada para no tener mucho desgaste, y según se va acercando la fecha de la competición, hacemos más volumen de trabajo en el mar y menos en piscina.

Cuando quedan dos meses para la competición, vamos a la zona de competición para aclimatarnos a la zona y la profundidad y cuando quedan tres semanas vamos haciendo un entrenamiento progresivo, bajando cada vez más para llegar en plena forma el día de la competición.

Y la más importante. ¿Qué sientes cuando haces apnea?

Para mí es el placer de mantener una concentración absoluta en una sola cosa. A menudo, en esta sociedad en la que vivimos, tenemos inputs por todas partes y la apnea te ayuda a concentrarte sólo en tu respiración, tu relajación, la flotabilidad, el movimiento, la técnica la compensación… es exclusivamente eso. No existe nada más en ese momento.

La apnea te ayuda a concentrarte sólo en tu respiración, tu relajación, la flotabilidad, el movimiento, la técnica la compensación

Esto me ayuda mucho a focalizar, visualizar y calmar un poco la mente. Y si combino esa parte técnica con estar en el mar y estar en la naturaleza, y con amigos, entonces ya lo tengo todo. Es como la escalada, por decir algo, que no solamente escalas sino también estás en medio de la naturaleza con tus amigos, con gente que comparte tu pasión, y eso es de las cosas que más me motivan. Eso y la sensación de que en cualquier momento puede aparecer cualquier animal y eso me tiene lleno de curiosidad bajo el agua.